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Cómo cuidarse ante los peligros que esconde el bronceado

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Cuando viene el verano, hay que extremar la atención para cuidar la piel y así evitar distintas situaciones que se pueden tornar complejas

Durante años se relacionó el concepto de bronceado con el de salud y belleza. Sin embargo, el bronceado no es una manifestación de salud de la piel, sino una reacción de defensa parcial, insuficiente y tardía ante la agresión de los rayos ultravioletas (UV).

Además, la incidencia mundial de cáncer de piel se ha incrementado exponencialmente en las últimas décadas, donde el creciente uso de las camas solares, combinado con el deseo y la moda de estar bronceado, son considerados las razones principales del aumento de este tipo de enfermedad. Por lo tanto, el concepto de “bronceado seguro” no existe, con o sin cama solar.

 

Cómo cuidar la piel del sol

Respetar los horarios de exposición solar: Entre las 10 y las 16 la intensidad del sol y su daño es mayor. En la práctica, si la sombra que proyecta el cuerpo contra el piso es más corta que la estatura, no es un horario conveniente para exponerse al sol. También hay que tener en cuenta otros factores que aumentan el riesgo, como la época del año, el verano, la cercanía al Ecuador, y el reflejo del sol que es mayor en la nieve, el agua o la arena.

Utilizar la sombra como protección, tanto de construcciones, árboles o sombrillas, como la ropa o los sombreros de ala ancha, anteojos oscuros y de calidad reconocida que bloqueen rayos UVA-UVB.

Usar protector solar que sirva para UVA-UVB, con un factor de protección solar (FPS) no menor a 30.

Aplicar correctamente el protector solar, colocándolo 20 minutos antes de la exposición, con la piel seca y cubriendo todas las zonas descubiertas. Reaplicarlo cada 2 o 3 horas con la piel seca, y no reducir el nivel de protección (FPS) a lo largo de los días, ya que el bronceado evita la sensación de quemazón pero no previene las consecuencias negativas de la radiación ultravioleta a largo plazo.

Humectar la piel después del sol, con cremas livianas para devolver la elasticidad natural a la piel.

Tener en cuenta que la ingestión de medicamentos fotosensibilizantes puede generar quemaduras solares severas en la piel. Hay que consultar al médico si alguno de los medicamentos puede tener este efecto adverso para extremar los cuidados.

Los  niños menores de dos años deben protegerse con sombra y respetar los horarios seguros. En menores de seis meses no se debe usar ningún protector solar. En mayores de esa edad se pueden utilizar en pequeñas zonas protectores solares que contienen solo sustancias de acción física.

No preparar la piel con sesiones de cama solar, ya que estas emiten rayos ultravioletas A que producen un rápido bronceado y  pueden provocar cáncer de piel. Incluso su uso esta prohibido en muchos países como Brasil y Australia por esta razón. En tanto, la Organización Mundial de la Salud las incluye dentro del grupo de sustancias cancerígenas.

La exposición crónica al sol o las exposiciones agudas que producen quemaduras pueden causar cáncer de piel. De hecho las quemaduras solares durante la infancia y adolescencia aumentan el riesgo de padecer cáncer de piel melanoma.

Tener en cuenta que los días nublados también hay que protegerse, ya que algunos rayos tienen la energía suficiente para atravesar las nubes y afectar la piel expuesta.

El bronceado no protege la piel del sol, sino que se produce después de que el sol daño la piel.

Las cremas autobronceantes son productos que dan la apariencia de bronceado sin ningún riesgo para la piel.

Por último, los rayos ultravioletas B activan la Vitamina D de la piel a su forma activa, pero no es necesario tomar mucho sol para tal finalidad sino que se necesita una cantidad mínima de sol (10 minutos al día) en un área pequeña (manos o cara) para obtener este efecto.

 

Dra. María Victoria I. Cordo

Especialista en Dermatología.

MP 113320

Instituto Médico Platense

Grupo de Oncología Cutánea.