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Cómo afectan la bulimia y la anorexia a la salud

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Sostenidos en el tiempo y sin tratamiento, los trastornos alimentarios generan consecuencias a largo plazo en quien los padece. Desde Aluba destacaron que "aún en casos de años de progresión, con tratamiento interdisciplinario las pacientes se recuperan"

La imagen corporal distorsionada. La extrema delgadez que no es percibida como tal. La negación a ingerir alimentos, los atracones seguidos de purgas y el temor a aumentar de peso como principal fantasma.

La bulimia y la anorexia son los principales trastornos alimentarios y su progresión en el tiempo, sin tratamiento médico, puede llevar a un deterioro tal de la salud que ponga en riesgo la vida de quien los padece.

En el mientras tanto, el precio que paga el cuerpo humano es muy alto y el mayor daño está dado, en gran parte en el hecho de que "cuando no comés, te comés".

En el Día Mundial de Acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria, la médica especialista en Nutrición Mónica Katz (MN 60164) señaló que los trastornos alimenticios se dan más en mujeres que en hombres, en una relación de 20 a 1.

Para la médica psiquiatra Mabel Bello (MN 36440), directora médica de la Asociación Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (Aluba), "la peor consecuencia es vivir una vida siendo joven como si se estuviera castrada, sin hormonas, sin deseos, sin sueños".

"La emaciaciación (tal el nombre que médicamente se da a estar muy por debajo del peso durante mucho tiempo) trae muchos problemas y complicaciones", comenzó a explicar Bello a Infobae. Y continuó: "La falta de menstruación a lo largo del tiempo puede provocar quistes de ovario, además, suele darse el síndrome de la arteria mesentérica, que es cuando esa arteria aplasta el intestino delgado y la comida no puede pasar; la persona vive con las defensas bajas, ya que con los alimentos se construyen los anticuerpos y sin ellos la accesibilidad de una infección se multiplica, con riesgo de ser mortal".

Asimismo, agregó Bello, "si la persona toma purgantes o laxantes esa práctica le traerá complicaciones en el sistema digestivo, ya que los intestinos se dilatan de manera permanente, el abdomen permanece distendido y el intestino queda paralizado". "Además, los vómitos autoprovocados muchas veces provocan hemorragias digestivas y si son prolongados a lo largo del tiempo ocasionan una baja en los niveles de potasio que puede provocar la muerte súbita -puntualizó la experta-. Y el ácido del vómito ocasiona la pérdida de las piezas dentales".

"En enfermas crónicas se deteriora el cerebro a causa de la falta de nutrientes y la decadencia será similar a la generada por una enfermedad psiquiátrica crónica, con una persona de aspecto desaliñado y sin capacidad de establecer vínculos sociales", ahondó Bello.

En la misma línea se manifestó Katz, quien es docente de la Universidad Favalor, directora de la Diplomatura en Obesidad y presidenta Sociedad Argentina de Nutrición (SAN): "Básicamente lo que se ve es un deterioro cognitivo cuando la bulimia y la anorexia no se tratan a tiempo porque lo que más se deteriora es el cerebro y lo que se verá en un estudio de diagnóstico por imágenes, como tomografía o resonancia es una pseudo atrofia cerebral, una imagen similar a la de una demencia senil de una persona muy mayor".

Sobre cómo afecta a una mujer no tener su período menstrual durante un tiempo, o bien enfermarse desde muy chica y que se retrase por años su comienzo, Bello señaló que "hay casos de pacientes que tienen su primera menstruación a edad avanzada y otras que, con pesos de menos de 30 kilos la recuperan aunque lleven muchos años de enfermedad"

"En Aluba hemos tenido pacientes que a los 30 años tuvieron su primera menstruación; es posible de recuperar pero tienen que darse algunas condiciones", aseguró la experta, para quien "la motivación y el acompañamiento de la familia durante el proceso es elemental para salir adelante".

Los huesos se desmineralizan y la masa muscular se pierde al punto de que algunas personas llegan a tratarse en silla de ruedas por la imposibilidad de caminar. "Los huesos pierden densidad haciendo más fácil la fractura; las densitometrías muestran claramente la falta de calcio y el deterioro de la masa ósea", explicó Bello, quien paradójicamente remarcó que a muchas de estas pacientes los análisis de laboratorio les dan normales: "El organismo hace esfuerzos por mantener la vida (quita la menstruación, elimina la regulación de la temperatura) y probablemente en un análisis de sangre no se perciba el estado real de salud".

Para Katz, "si se restringen las carnes, la persona tendrá carencia de proteínas y hierro con las patologías que esto implica". "Una persona menor de 35 años con anemia crónica por déficit de hierro presentará un deterioro cognitivo, tendrá un menor desarrollo mental cognitivo que el que hubiera tenido a largo plazo", reforzó Katz, al tiempo que profundizó: "El otro gran daño que se genera es por consecuencia de la baja ingesta de lácteos. Como el hueso se va formando desde el nacimiento con un pico de densidad mineral ósea a los 30 años aproximadamente, cuando de chico no se consume la cantidad de calcio necesario, en general, la osteopenia -que es la baja densidad mineral ósea- que empieza a aparecer a los 40 y la osteoporosis -que es una patología que da un riesgo enorme de fractura- se presentan a edades tempranas".

La médica nutricionista consideró que "la carne y los lácteos son las carencias más importantes". Y señaló a los trastornos cardiovasculares como las consecuencias de la bulimia y la anorexia de las que menos se habla: "En pacientes jóvenes con trastornos alimentarios, sobre todo anorexia, lo que se ve es que tienen más riesgo cardiovascular en términos de colesterol porque cuando no comés, la excreción de esteroles por materia fecal baja y estos pacientes -paradójicamente- suelen tener aumento de colesterol que lleva a patologías coronarias". "Otra condición que desarrollan es el prolapso de válvula mitral, lo que lleva a hacer arritmias en la edad adulta".

Y tras asegurar que con tratamiento oportuno casi todos los casos se recuperan, Bello resaltó que "como todo, depende de cada persona, pero en general los organismos jóvenes en un año y medio se recuperan, mientras que los pacientes más crónicos pueden tardar más".

"Fuimos la primera institución en tratar los trastornos alimentarios", destacó sobre Aluba, y remarcó que "se trabaja en conjunto con los pacientes y las familias, instruyendolos y hasta en muchos casos enseñándoles a cocinar para ayudar a recuperar a su hijo". "Los abordajes son en conjunto e individuales, le damos mucha importancia a lo social: la cura se da cuando el paciente se inserta en la sociedad y tiene un proyecto de futuro", concluyó.

Si conocés a alguien de tu entorno que sufre desórdenes alimenticios podés ayudarlo. Comunicate con ALUBA . Teléfonos: 4306-0033, 4304-8081, 4306-9786, 4306-9789 y líneas rotativas. Un tratamiento y un control a tiempo salva vidas.

 

Infobae Salud