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Semana del Prematuro 2018

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El Servicio del IMP celebró junto a padres y niños La Semana del Prematuro 

Una vez más, UNICEF y la Secretaría de Gobierno de Salud de la Nación unen sus esfuerzos en torno a la “Semana del Prematuro” que se celebra ya por noveno año consecutivo. En el centro de la iniciativa está el propósito de crear conciencia sobre los derechos de los niños que nacen “antes de tiempo”, garantizar su cumplimiento efectivo y movilizar en torno a ellos a los equipos de salud y la sociedad en general. La adecuación entre las necesidades de estos niños y los cuidados que reciben puede tener un alto impacto no sólo sobre su bienestar actual sino, en el largo y mediano plazo, sobre su salud, su desarrollo y su bienestar futuros. Por esta razón, este año se ha puesto el foco en el derecho de los prematuros a recibir una atención apropiada a su estado que comprende, básicamente, las semanas que llevaba de gestación y su peso al momento de nacer, así como otras características de su situación particular.

Cuidados de neuroprotección para el recién nacido prematuro.

Cuidar prematuros extremos es un verdadero desafío, tanto para la familia como para el equipo de salud. El derecho que se aborda en la Semana del Prematuro de este año pone de manifiesto, más que nunca, las necesidades que tienen los pacientes prematuros y su familia de recibir una atención acorde a sus necesidades, en cuanto sus semanas de gestación al nacer y sus características individuales. Es por eso que las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) les brindan cuidados de neuroprotección que incluyen la adecuación del ambiente —tan distinto al ambiente intrauterino—, con el propósito de reducir al mínimo el impacto negativo que puede producir sobre su sistema neurológico. Éste se encuentra inmaduro, al igual que el resto de los sistemas como el respiratorio, el digestivo y la piel por mencionar sólo algunos. Es por eso que deberá ser protegido con medidas que favorezcan su adaptación a un medio distinto del que le ofrece el útero materno. Estas medidas de neuroprotección favorecen un desarrollo neurológico adecuado, teniendo en cuenta la neuroplasticidad, es decir, la capacidad que tiene el cerebro para realizar modificaciones en el corto y largo plazo, en cuanto al número y fortaleza de las conexiones neuronales. A lo largo del tiempo, tanto los padres como los enfermeros y los médicos neonatólogos aprendieron a interpretar que, a través de la conducta, estos recién nacidos manifiestan estrés ante el exceso de luz y de ruido, la manipulación excesiva, la falta de protección de sus ciclos de sueño o la aplicación de los cuidados de rutina. 7 Es posible saber si un RN está estresado u organizado a partir de la observación de los distintos subsistemas como el autónomo, el motor, el de regulación de los estados y el de atención e interacción. Este estrés no sólo le impide descansar y recuperarse, sino que implica un gasto innecesario de calorías, que retrasa o impide la recuperación del peso y la evolución de su enfermedad.

La interpretación de la conducta de los recién nacidos prematuros tiene como base el trabajo de la Dra. Heidelise Als. Ella afirma que es posible saber si un RN está estresado u organizado a partir de la observación de los distintos subsistemas como el autónomo (regulación de la frecuencia cardíaca y respiratoria, oxigenación etc.), el motor (la regulación de los movimientos, que es menor cuanto más prematuro es el niño), el de regulación de los estados (cómo duerme o cómo está durante el alerta) y el de atención e interacción (cómo conecta con el ambiente durante la vigilia). Decir que el niño está “organizado” significa que está en armonía con el ambiente y los cuidados. Esta valoración de la conducta es la que permite a los cuidadores —tanto a los profesionales de la salud como a la familia—, saber y entender si la cantidad y calidad de los estímulos brindados lo están afectando. De este modo, procurarán en todo momento que esté organizado (lo que le permite descansar y ganar peso) y lo ayudarán a hacer frente al estrés o la desorganización con medidas como:

• el contacto piel a piel precoz, frecuente y prolongado,

• la reducción de los niveles de iluminación y de ruido,

• proporcionarle una envoltura de contención (como la que le ofrecían las paredes del útero materno),

• disminuir la manipulación,

• favorecer la lactancia materna y

• cuidar la integridad de la piel.

Si bien el cuidado del neurodesarrollo tiene como base la teoría de la doctora Als, otros autores han seguido trabajando sobre esta base, ofreciendo así más lineamientos prácticos para los padres y el equipo de salud.

Aparecen así las siete medidas centrales para el cuidado del neurodesarrollo centrado en la familia, algunas de las cuales se desarrollan en este cuadernillo como base para brindar una atención adecuada.

 

Lic. Esp. Ana Quiroga

http://semanadelprematuro.org.ar