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Prevención del Cáncer de Cuello Uterino.

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Cada año se conmemora este día a modo de establecer acciones de concientización e información sobre la importancia de efectuarse controles ginecológicos para evitar el cáncer

El 26 marzo de cada año se conmemora el "Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino" a modo de establecer acciones de concientización e información sobre la importancia de efectuarse controles ginecológicos para evitar enfermedades, entre ellas, el cáncer.

El cáncer cérvico-uterino es la segunda causa de muerte por cáncer en mujeres entre los 35 y 64 años a nivel mundial.

En la Argentina, se diagnostican alrededor de 4.000 nuevos casos por año y mueren 1.800 mujeres por esta enfermedad.

Cada año, el Ministerio de Salud de la Nación se suma a la campaña por el “Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino” con una serie de mensajes y recomendaciones a través de las redes sociales que apuntan a la prevención, la detección temprana y el tratamiento oportuno además de aclarar ideas erróneas respecto de esta enfermedad.

En este contexto, se aconseja realizarse de forma anual el estudio de Papanicolaou (PAP). Al respecto, se trata de un estudio sencillo que no produce dolor y es muy importante para "prevenir y detectar el cáncer de cuello de útero”.

En relación a la enfermedad, “se trata de lesiones que evolucionan lentamente en el tiempo asociadas al virus del VPH (Virus del Papiloma Humano). Las mismas pueden ser tratadas y curadas en un estadio previo al cáncer, por lo que es fundamental detectarlas a tiempo”, puntualizaron profesionales.

Además, se recomienda la “realización de un PAP, a partir de los 25 años y especialmente entre 35 y 64 años. Asimismo, las mujeres mayores de 64 años que nunca se hayan hecho un PAP, también deben hacerlo”.

 

- La enfermedad en números

Las últimas estadísticas dadas a conocer, evidenciaron que el cáncer de cuello uterino descendió en las cifras de muertes. Hace 40 años las tasas de incidencia y mortalidad por cáncer de cérvix era de 14 víctimas por cada 100.000 mujeres; en 1987 la cifra bajó a 7,08 y se espera que para 2021 llegue a 5,5 mujeres por cada 100.000 mujeres con cáncer de cuello uterino.

De hecho, ocho de cada diez mujeres que se curan de esta enfermedad recaen en los dos o tres primeros años después del tratamiento.

Por esta razón, las autoridades nacionales de salud lanzaron una voz de alerta para que todas las mujeres después de los 30 años de edad acudan a su ginecólogo y se practiquen el examen antes de que comience a aparecer células cancerosas en el cuello uterino.

Se estima que en nuestro país cada año hay 4.000 nuevos casos de cáncer de cuello de útero y se producen 1.800 muertes a causa de esta enfermedad. Según una encuesta del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) sobre 1.200 mujeres de Capital Federal y Gran Buenos Aires, el 85% no conoce las causas del cáncer cérvico-uterino y el 33 por ciento no sabe cómo se previene

Este alto nivel de desinformación abona el terreno para que prevalezca la enfermedad. Es por eso que se considera al cáncer de cuello de útero el tumor que refleja con mayor crudeza la desigualdad social en salud.

En ese contexto, en el marco del proyecto para el mejoramiento del Programa Nacional de Prevención de Cáncer de Cuello Uterino en Argentina, en el 2007 se realizó un diagnóstico de situación sobre el cáncer de cuello de útero. Dicho diagnóstico develó que las provincias con mayores tasas (Jujuy, Chaco, Misiones, Formosa y Salta) presentaron valores cuatro veces más altos que el de la jurisdicción con menor mortalidad (Ciudad de Buenos Aires). Las mujeres que residían en las regiones de Noroeste (NOA) y Noreste (NEA) fueron las que mayor probabilidad tenían de no haberse tamizado en los dos últimos años.

“El cáncer de cuello de útero afecta principalmente a mujeres de bajo nivel socioeconómico, socialmente vulnerables y con bajo acceso a los servicios de salud. La baja participación de las mujeres en los programas de prevención se relaciona con la existencia de barreras de acceso al sistema de salud (inaccesibilidad geográfica a los centros de salud que existen en algunas zonas, demoras y esperas prolongadas para la asignación de turnos y resultados); la falta de recursos económicos para cubrir el traslado; cuestiones culturales o de género (pudor a exponer su cuerpo desnudo, el temor a un resultado anormal, la necesidad de una organización doméstica especial para asistir a la cita del PAP y la falta de apoyo de las parejas y/o de las familias); entre otras, atentan contra la posibilidad de controlar esta enfermedad”, indicó el oncólogo, Gonzalo Giornelli, del Instituto Alexander Fleming de la ciudad de Buenos Aires.

El HPV o VPH (virus del papiloma humano) es un virus de transmisión sexual que infecta la región genital pudiendo causar verrugas y cánceres mortales, como cáncer de cuello uterino, vagina, vulva, ano, pene y garganta.

Se propaga a través del contacto piel con piel, siendo la infección de transmisión sexual más frecuente. Más del 80% de las personas sexualmente activas contraen al menos una infección por HPV en algún momento de su vida. Está difundido en todo el planeta, no obstante sólo un pequeño porcentaje de las personas que lo contraen desarrollan cáncer.

Según la OMS se producen más de 500.000 casos nuevos y unas 270.000 muertes por año solo por cáncer de cuello uterino en todo el mundo, la mayoría en los países menos desarrollados.

 

 - La importancia de los controles

El Papanicolaou es una prueba diagnóstica que consiste en recoger una muestra de células del cérvix o cuello del útero y del canal cervical para enviarlas al laboratorio y someterlas a estudio.

Si las células son anormales y, por consiguiente, el Papanicolaou es positivo puede indicar la presencia de irritación, inflamación, infección o cáncer del cuello uterino cuando ya se ha establecido o cambios celulares previos conocidos como displasia.

El Papanicolaou, como cualquier otra prueba, no es perfecta y presenta un pequeño margen de error. No obstante, en los últimos años ha permitido disminuir rigurosamente el número de fallecidas por cáncer de cérvix.

Se recomienda que el primer Papanicolaou se realice a los 6 meses de haber iniciado la vida sexual o a los 25 años si aún no se ha iniciado vida sexual y a partir de esa primera vez hay que repetirlo cada 6 meses durante toda la vida de la mujer.

Antes de someterse a este estudio hay que tener en cuenta tres factores muy importantes: No tener relaciones sexuales 24 horas antes de la realización de la prueba; no tener la menstruación; y no aplicarse duchas o medicamentos vaginales 48 horas antes de someterse a la prueba.

El Papanicolaou es la primera prueba que se realiza ante la sospecha de infección por Virus del Papiloma Humano (VPH), presencia de ulceras en el cuello de la matriz (cérvix) pero no solo se debe realizar al haber síntomas o lesiones visibles, sino la mayor importancia de este examen es la de prevenir lesiones precursoras y no dejar que llegue a convertirse en cáncer.

Los síntomas a menudo no comienzan hasta que una lesión pre-maligna se torna en un cáncer invasivo verdadero y crece hacia el tejido adyacente. Cuando esto ocurre, los síntomas más comunes son: sangrado anormal; secreción inusual y dolor durante las relaciones sexuales.

La detección del Virus del Papiloma Humano como método de tamización ha ganado relevancia, teniendo en cuenta su mayor sensibilidad para detectar lesiones pre-neoplásicas.

Desde 2013 fueron incluidas las pruebas moleculares para la detección del Virus en el POS y recientemente han sido integradas en las nuevas guías de práctica clínica para la detección de lesiones pre-neoplásicas de cuello uterino, como método de tamización primaria en población entre los 30 y 65 años de edad.

 

 - Cómo se realiza el PAP

El Papanicolaou debe ser realizado en las mujeres desde que tiene su primera relación sexual y debe ser de forma anual. Si se detectan situaciones de sangrado, inflamación o molestias, antes. En mujeres en post menopausia, es recomendable practicárselo cada seis meses y de por vida, porque ingresan en una edad más riesgosa. Las mujeres mayores deben seguir haciéndose exámenes físicos con regularidad, entre ellos el examen pélvico y la prueba de Papanicolaou.

Las mujeres que han tenido resultados consistentemente normales en la prueba podrían preguntarle al médico con qué frecuencia deben hacerse el pap. A su vez, las que tuvieron una histerectomía (cirugía en la que se extrae el útero, incluyendo el cuello del útero) deben consultar con su médico acerca de si tienen que seguir haciéndose pap con regularidad.

Si la histerectomía se llevó a cabo debido a una condición precancerosa o cancerosa, tendrán que seguir sacándose muestras del final del canal vaginal para determinar cambios anormales. Si el útero (incluyendo el cuello del útero) ha sido extraído debido a una condición no cancerosa como fibroides, los PAP rutinarias pueden no ser necesarios. Sin embargo, sigue siendo importante que la mujer continúe teniendo exámenes ginecológicos con regularidad como parte del cuidado de su salud.

La prueba de Papanicolaou es simple, rápida y no causa dolor; para realizar la prueba se saca una muestra de células de adentro y de alrededor del cuello del útero con un raspador de madera o un cepillo cervical pequeño. El espécimen (muestra) se pone en una lámina de vidrio o se lava en líquido fijador y se envía a un laboratorio para que sea examinado.

 

La recomendación del Ministerio de Salud de la Nación es que, tras dos PAP anuales con resultado negativo, las mujeres se realicen un Pap cada tres años para prevenir el cáncer de cuello cérvicouterino. 

- Qué cosas se pueden hacer para reducir el riesgo:

Si bien aún no existe un tratamiento específico para la infección por HPV, la buena noticia es que hay soluciones. 

 

- Vacunas para el HPV: extremadamente seguras y con una eficacia entre 93-97% para lesiones precancerosas de cuello uterino.

 

- Preservativos: su uso constante reduce el riesgo de transmisión en aproximadamente un 70%.

- Reducir en el número de parejas sexuales y no fumar.

- Pruebas para detección precoz (tamizaje) de lesiones precancerosas de cuello uterino: prueba citológica (Papanicolaou) y molecular (Prueba de HPV).

 

Proyecto Salud